El nacimiento de una leyenda. R.I.P. Michael Jackson

Con los vellos de punta y una extraña sensación de pérdida, resuena en mis oídos "Smooth Criminal". Aún hoy los que amamos esta música no hemos logrado digerir la noticia de su muerte. Una muerte prematura que, a pesar del amarillismo, casi nadie esperaba. Se nos ha ido el genio que consiguió romper todos los esquemas en la industria musical. Se nos ha ido el artista más vendedor de la historia, el icono que terminó por enterrar las diferencias raciales, el precursor de los shows multitudinarios, el que elevó el videoclip a la categoría de arte, el que puso patas arriba los medios de comunicación y entretenimiento del planeta entero. Se nos ha ido Michael Jackson. Pero es precisamente por él que se quedan las ilusiones, las lágrimas, las sonrisas y las alegrías de millones de personas, de varias generaciones que desde la pasada madrugada del jueves lloran su repentino ascenso a la categoría de leyenda.

Y con él se nos fue la música como la hemos concebido hasta el momento porque a día de hoy, en una industria que agoniza sobre su propio lecho, nadie podrá conseguir lo que el eterno Peter Pan alcanzó en la plenitud de su carrera. Nadie salvo él mismo, que desde allá donde esté, quizá observa como el mundo vuelve en masa a las tiendas, donde algunas de sus obras maestras y otras obras menores se agolpan ahora en las estanterías con poco tiempo para acumular polvo. Porque todos, conscientes de la embergadura del personaje que nos ocupa, quieren tener de nuevo, si aún queda algún rincón en el que no resuene su voz, un pedacito de la historia. Porque Jackson, con tan solo 50 años ha hecho historia.

Larga vida al Rey. Descansa en paz, Jacko.

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