Ashley Thomas - A Tale Of Two Cities (Wah Wah Records, 2008)

Si Bill Whiters y Jamiroquai tuvieran un encontronazo, aparecería Ashley Thomas. ¿Es posible que la electrónica suene a soul acústico, o viceversa? ¿Es posible que, en los tiempos que corren, entre Duffys, Adeles y Winehouses, aparezca un artista británico y blanco que afirme tomar lo mejor de los grandes y traerlo a la actualidad, y que, además, sea verdad? Señoras y señores, les presento a Ashley Thomas, aquí no caben las medias tintas. Con Kept On Runnin’ (EP) se daba a conocer en 2007, aunque este telonero de Omar o Keziah Jones presentaba un sonido más inclinado por la electrónica y el Nu Jazz/Broken Beat. De vuelta con A Tale Of Two Cities, su primer LP, esta revelación británica se refugia en una atmósfera en la que todo es maravilloso: desde los sintetizadores galácticos hasta el guitarreo acústico. Aunque, sin duda, es su voz la que centra las miradas. Con un tono profunda y sosegado en la línea de Terry Callier y con un fraseo glamuroso parecido al de Mike Hucknall (voz de Simply Red), Thomas comienza entonando la canción que pone título al álbum, Tale Of Two Cities, un mid-tempo de atmósfera brasileña que conquista desde las primeras notas de guitarra. Find Me, el segundo corte, presenta una dosis de electrónica que no hace referencia a lo que prosigue: The Same Love That Made Me Laugh, joya absoluta de la corona donde, ahora sí, quedan patentes las horas que este hombre ha dedicado a escuchar a Whiters, como él mismo indica en sus influencias, entre las que destaca a los grandes Steely Dan, sin olvidar a Wonder, Quincy Jones, Roy Ayers... Del mismo palo son Would You Cry?, Serenity (con un agradable solo de fender rhodes), Merry-Go-Round o Maybe is Maybe (algo más floja). Eso sí, además del carácter acústico, Ashley Thomas le aporta a todo el álbum un sonido mezcla de lounge y funk electrónico que gana protagonismo en otros temas como Let It Bloom, God Given, Spotlight o Travel As One. Un debut más que interesante el de este británico que sobresale a pulso del montón.

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