Femi Kuti - Day By Day (Wrasse, 2008)

A quién vamos a engañar. Si tu apellido es Marley, Hathaway o Kuti, las puertas se abren más fácilmente. Otra cosa es que, una vez abiertas, te encargues de explotar el apellido o de demostrar que éste tiene nuevas dimensiones. La segunda opción es justo la que representa Femi Kuti, sin duda el hijo aventajado de Fela Kuti, creador del Afro-beat y uno de los mayores músicos que ha dado el continente negro. En 2008, su vástago Femi Kuti vuelve a aumentar las posibilidades de su apellido con Day By Day, primer disco de estudio en siete años después del Fight To Win, que se editó en 2001 y que consolidaba la aceptación del músico africano en el mundo occidental con la ayuda de Common, Mos Def o Jaguar Wright. Curtido durante años como integrante de Egypt 80, la banda que respaldaba a su padre, Femi se independizó en 1986 formando Positive Force, su propia banda de ataque que en la actualidad cuenta con 17 músicos. En 1997 editaba su primer disco, homónimo y desde el protectorado de Tabu, filial de Motown. Entonces ya ampliaba los horizontes de su apellido reinterpretando el afro-beat clásico con dosis de jazz y elementos más urbanos que resultaban en un estilo más liviano que el de su padre, más accesible, sin que esto signifique pérdida de frescura o de genialidad. Siete años después, Day By Day refina esta nueva visión del Afro-beat dando paso a un estilo propio. Day By Day descubre a un Femi que ha ganado en todas y cada una sus facetas: ha mejorado como director de banda, que incluye a excelsos músicos como el teclista Patrick Goraguer, se ha superado como intérprete, soplando la trompeta y el saxo tenor y atreviéndose por primera vez con el piano. Su voz se ha vuelto más versátil; a diferencia de su padre, que se limitaba a reproducir cantos más cercanos a las consignas revolucionarias y que al canto propiamente dicho, Femi ha desarrollado un potencial vocal que lo convierten en un intérprete más que aceptable, con un estilo acercado a Terry Callier. En el plano lírico, tanto padre como hijo han dotado a sus canciones con letras que levantaban furiosas protestas contra los abusos de occidente; en cambio, mientras que Kuti padre padecía de una misoginia y una religiosidad extremos que se prolongaba a sus textos, Kuti hijo cultiva versos incendiarios desde posiciones más cabales, más acordes con su lucha solidaria como Embajador de Buena Voluntad para UNICEF o uno de los artistas más activos en la lucha contra el sida, enfermedad que se llevó a Fela. Puede parecer que uno se quita de problemas si dice que todos los temas de Day By Day son magníficos, pero no puedo hacer otra cosa: si uno destaca por la letra (Day By Day), el otro destaca por los matices (They Will Run) y el de más allá tiene unos vientos de impresión (Eh Oh), o viceversa. Voy a vaticinar un poco: en la historia del afro-beat, este disco es un capítulo.

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