Son Seals - Midnight Son (Alligator, 1976)

Si el sello Chess fue el pionero del blues en la ciudad del viento, Alligator fue su hermano pequeño en los años setenta al coger el relevo generacional de una música que en ese tiempo parecía estancada pero que no lo estaba en absoluto. Para la ínclita discográfica con nombre de reptil grabaron gente como Koko Taylor y Albert Collins, entre otros, abriéndose, no sin esfuerzo, un hueco en la historia. Uno de los músicos/intérpretes/compositores más destacados de la casa fue Son Seals, bluesman que ha estado grabando para ella hasta bien entrada la década de los noventa. Seals, que ya había tocado junto a Earl Hooker en los sesenta, debutó en la escena con un álbum, "The Son Seals Blues Band" publicado en 1973 y que ya dejaba entrever lo que a posteriori iba a ser en su carrera: una fuerza de la naturaleza. Con un espectacular y potente estilo guitarrístico basado en los tres "reyes" del estilo de Chicago, BB, Freddie y sobre todo, Albert King (quién no ha estado influenciado por éste desde su aparición) y una voz profunda y farragosa deudora de los grandes, Seals publicaba en 1976 su segundo y mejor álbum de estudio. Para ello se rodeó de unos músicos de ensueño entre los que destaca Alberto Gianquinto en los teclados, los poderosos tambores de Bert Robinson, las líneas de bajo de Harry Mitchum y, sobre todo, unos metales en clara conexión con el R&B y el soul soplados con maestría por Reggie Allmon (saxo tenor), Bill McFarland (trombón) y Kenneth Cooper (trompeta). El repertorio era sencillo: todas las composiciones excepto el famoso "Telephone Angel" escrito por Deadric Malone, llevan el sello de Son Seals, lo que dice mucho de la genialidad de la que os hablo. "Midnight Son" es un trabajo sucio, pantanoso, típico de la black music de mediados de los setenta donde el blues se da la mano con el R&B y con ciertos y puntuales arreglos funk. De todos modos, la guitarra de Son Seals resulta lo suficientemente atractiva como para atraer por si sola a toda una legión de seguidores. Sólo tenéis que escuchar el "Going Back Home" que cierra el disco para daros cuenta de que no estamos ante otro artista más del montón. Gracias a músicos como Son Seals el blues negro siguió vivo en los setenta, y eso que era complicado dado el éxito de bandas copistas como Led Zeppelin, Deep Purple o los Rolling Stones. Ahora toca agradecérselo escuchando sus obra. Un buen comienzo es este extraordinario "Midnight Son".

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