Robin Thicke - Something Else (Star Track/Interscope, 2008)

Something Else ha sido la sorpresa de la temporada. El tercer disco de Robin Thicke supera con creces todas las expectativas que había generado su single de presentación, un Magic con reminiscencias del R&B clásico y unos preciosos arreglos de cuerda que los europeos ya escuchábamos el pasado verano en la campaña publicitaria de uno de los últimos teléfonos móviles de la compañía Samsung. Con este álbum Thicke borra de un plumazo todas las etiquetas que le definían como artista - sobre todo aquella que le comparaba hasta la saciedad con otro cantante de igual falsete, aspecto similar y apellido Timberlake - y demuestra que los blancos, cuando quieren, funcionan asombrosamente bien en registros negros. Casi todo en Something Else nos recuerda al Marvin Gaye de los setenta, desde la instrumentación soulera a esos sensuales agudos con los que por primera vez el cantante llega a convencernos (Ahora tendrá que hacerlo en el directo, lo que le pone las cosas bastante más difíciles). 

Tienen cabida en Something Else influencias de otros géneros: el pop en "Cry No More" o "Shadow Of Doubt", el blues en la sorprendente "Dreamworld" o el funk en "Hard On My love" y el tema que da nombre al elepé, pero son con rotundidad esos cortes marvinianos como "You're My Baby", "Ms. Harmony" o "Loverman" los que  llevan el nivel de este disco a un grado que pocos esperaban. Parece evidente que trabajar por cuenta propia en estudio le sienta de maravilla al de Los Ángeles, como ya ocurriera con su debut, A Beautiful World, y hasta la única colaboración, la del rapero Lil Wayne en "Tie My Hands", luce de maravilla para nuestro asombro. ¿A qué estás esperando para escucharlo?

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