Q-Tip - The Renaissance (Universal Motown, 2008) [Ddls]

Demasiado tiempo llevábamos sin noticias de uno de los mejores MC's que ha dado la todavía corta historia del Hip-Hop. Y es que, desde que A Tribe Called Quest cayó en el más absoluto letargo, su líder Q-Tip ha parecido acompañar este sentimiento publicando un solo trabajo que data de hace ya nueve años (¡cómo pasa el tiempo!). Antes de eso, ATCQ era considerada una de las formaciones que mejor comprendía el universo Hip-Hop y todo lo que se desprendía de él y junto con Public Enemy y De La Soul fueron los abanderados de una generación de músicos a las que deben todo su respeto y admiración famosos MC's que, hoy día, dominan el panorama como, por ejemplo, Kanye West. Asociado desde sus comienzos al colectivo Native Tongues, Q-Tip destacó sobre todo por la sabia utilización de unos beats que incorporaban samples y elementos tomados del soul y del jazz en una concepción de la tradición musical afroamericana que asimilaba todas las músicas concentradas en la oscura negritud que transpiraban por sus poros los guetos estadounidenses.

Dejando atrás esta etapa y un excelente primer trabajo llamado "Amplified" (1999), un talludito Q-Tip llega a este 2008 con 38 años a sus espaldas y alumbra, como quien no quiere la cosa, uno de los mejores discos del año. Porque eso es lo que es "The Renaissance". Con un sonido continuista de lo que hizo antaño, el rapper reparte estilo a mansalva, con un flow que supera con creces las expectativas y unos jugosos ritmos y samples elegidos con una sabiduría pasmosa. Por si fuera poco, unas colaboraciones que cuentan en sus créditos con gente como el desaparecido D'angelo, Raphael Saadiq que se sale en la escalofriante "WeFight/WeLove" o Norah Jones y unos músicos escogidos de entre lo más selecto de la actualidad jazzística negra en su lado más rítmico como los teclistas Robert Glasper y Marc Cary o el guitarrista Kurt Rosewinkel rematan el trabajo para dejarlo más cercano, si cabe, a la redondez. El "renacimiento" de Q-Tip se transforma, por tanto, con todas estas virtudes, en una fiesta orgánica, orgásmica, envolvente, elegante, respetuosa con la tradición negra y a la vez novedosa y fresca. Un disco que demuestra que el Hip-Hop serio es maravilloso como también lo es el hecho de que todavía se saquen obras como esta. Chapeau Q.

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