Guateque All Stars - Technicolor (2008)

Si sólo tuviera una frase para describir este álbum, sería algo así como “un espacio para el buen gusto”, y es que, aunque siempre entre negritudes, los Guateque All Stars se alimentan de funky, bossa, jazz, soul, acid, ambient, hip-hop... escogiendo siempre la lectura más correcta de todo esto. Por un lado está el saber hacer de Zeta (programaciones y platos), Art (bajo), Marvin (teclados) y Oiana (percusión). Por otro, una ristra de colaboraciones nacionales que hacen que España desfile con dignidad por los circuitos de la música negra actual: Nalaya Brown, Dani LaPiedra, Africa Gallego, Susana Ruíz, Ikah o miembros de la Fundación Tony Manero.

Cuando G.A.S. (anterior álbum de la formación) se editó en 2002, el hip-hop se encarnaba en el funky en un disco repleto de programaciones en el que colaboraban honorables como Eddine Saïd, Frank T o Aqeel (ahora Glen Anthony Henry). En cambio, a pesar de que G.A.S. fue un álbum que se hizo respetar -y que consolidó a la banda-, el resultado era a veces monótono, escaso en cuanto al colorido que un disco básicamente instrumental exige. Obviamente, no me habría atrevido a decir esto tan a la ligera de no ser por la magnificencia de Technicolor.

A pesar de ser el mismo concepto, Technicolor abandona la dictadura del PC que dominaba G.A.S. para buscar sonidos más orgánicos, matices más ricos y referentes musicales más sólidos. El resultado es un álbum en el que se produce un salto evolutivo tan enorme que aterra pensar en las entregas venideras. En Technicolor, la música está viva y padece de personalidad múltiple.

Destacan las interpretadas por vocalistas, en especial The Wheel of Life, con Susana Ruíz, Espero, con Nalaya Brown y los cortes más bailables como Montecarlo o Technicolor. Como curiosidad, la versión funkera de Bailando, el éxito de Alaska y los Dinarama.

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