Pitingo - Soulería (2008, CD+DVD)

La historia de Pitingo puede no tener nada de particular: madrileño, hijo de emigrados andaluces y emparentado con importantes sagas de artistas (la niña de los peines, los “Carpio”, los “Valencia” o Tomás Pavón). Un entrevelao que consigue abrirse camino en el mundo del flamenco, difícil para artistas emergentes tanto por su conservadurismo como por la cerrazón mediática que sigue recibiendo. Lo chocante viene cuando sus dos ídolos son Camarón y Aretha Franklin.

Mientras durante el día trabajaba cargando maletas en el aeropuerto de Barajas, por las noches se recorría todos los saraos de Madrid, hasta que poco a poco se hizo escuchar y respetar por soles del flamenco tan abrumadores como Carmen Linares, Diego Carrasco o el mismísimo Enrique Morente. Pitingo tiene un duende dolido y añejo que se compara, sin temores, con el de Manolo Caracol, un quejío agudo que prende fuego y una potencia que despampana. El control de la voz es matemático, y pronto consigue padrinos honorables: los Habichuela.

Los Habichuela, y en concreto el Tío Juan, guitarrista fundador de Ketama (uno de los grupos pioneros en el flamenco fusión) respaldan a Pitingo en la grabación de Pitingo con Habichuelas (Universal, 2006), un disco de flamenco clásico que le sirve para comunicarle al mundo que sabe lo que es el flamenco, aunque en un par de cortes se presienten unas escapadas souleras que levantan sospechas entre los oídos más ortodoxos.

Es evidente: este cantaor quiere escaparse a la negrura. Ya dejó emocionada a Alicia Keys en una fiesta flamenca cuando ésta le pidió que cantase soul y la dejó boquiabierta. Pitingo tiene una teoría: cualquier negro podría cantar flamenco y cualquier flamenco, con velocidad, puede salir por soul.

Con esta idea entre ceja y ceja, monta “Soulería”, en espectáculo en el que al soul le crecen las greñas y los oles se mezclan con los yeahs del Black Heritage Singers of New Orleáns, un coro gospel del sur profundo que le acompaña. Resultado: versiones flamencas de Georgia on my mind, No woman no cry, Yesterday, Killing me softly o What a wonderful world entre números más jondos donde no se conoce bien dónde termina un género y empieza el otro.

De todo esto se acaba de editar un CD+DVD para quienes no disfrutaron del montaje. Versiones poco ortodoxas pero bellísimas de Me rindo ante ti de Boyz II Men o Silencio (fandango alosnero con coros gospel) entre otras incluídas en el espectáculo. Del álbum se destila un plausible esfuerzo y una valentía innegable, a pesar de que no siempre se logre una fusión óptima y natural, comprensible ante dos mundos que acaban de conocerse. ¡Pero que nadie se retire!, dejemos que el tiempo haga su parte y seremos testigos de cómo el genio de Pitingo consagra la SOULERÍA

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