Tank - "Sex, love & pain" (2007)

Nada hacía suponer en el año 2001 que Durrell Babbs, más conocido como Tank, entraría en la industria norteamericana por la puerta grande. La publicación de "Force of nature" impuso su nombre (o apelativo, que arrastra desde la adolescencia debido a su corpulencia) en las listas de los artistas de r&b de la nueva década. Un año después llegaría "One man", su segundo trabajo y un paso adelante en el camino hacia su reconocimiento. Por otra parte, Tank ha adquirido, a lo largo de los años, cierto renombre como compositor y productor, siendo Dave Hollister, Aaliyah, Brian Mcknight, Joe o Monica, ejemplos destacables para los que ha trabajado.

Cinco años han transcurrido desde entonces, tiempo suficiente para preparar a conciencia su esperado regreso. "Sex, love & pain" pone fin a un periodo de sequía musical para los seguidores del artista, en su mayoría del género femenino. Y es que cuando en la portada de un álbum aparece el letrero "Explicit content" o "contenido explícito" no ha de referirse en exclusiva al terreno lírico. "Sex, love & pain" no es más que el decálogo del amante perfecto, del marido perfecto, del hombre perfecto en definitiva, envuelto, por si cabía alguna duda, en un r&b destacable para la realidad contemporánea.

A diferencia de los actuales representantes del género, Tank maneja con correción sus composiciones, creando un álbum que nada tiene de magistral pero que sí deja un relativo buen sabor de boca. Si de algo peca este nuevo trabajo es de almibarado, sobreexpuesto, baladístico al cien por cien, algo que las féminas (de nada sirven las generalizaciones) agradecerán con total seguridad, pero que al gran público termina por aburrir. De nada sirve decir a estas alturas que el de Wisconsin se defiende bastante bien en el terreno vocal.

Si cabe destacar algún tema entre el conglomerado musical de "Sex, love & pain", quizás sea "I'm coming home" o con cierta firmeza "I love U", ambas igualmente cortadas por el mismo patrón. Aunque también cabría señalar que de los escasos doce cortes del álbum, al menos dos serían totalmente prescindibles. Siempre quedará el libreto. Un álbum decente, al fin y al cabo.

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