The Diary of Alicia Keys (2003)

Alicia Keys ha sido la artífice del resurgimiento del soul en los últimos años. Así de rotundo. "Songs in A minor" se postula ya como uno de los mejores discos de soul de todos los tiempos y, sin embargo, y en ello radica la proeza de la artista, consiguió posicionarse en las más altas esferas del comercio musical y despachar la friolera de diez millones de copias, algo impensable para un disco soul desde aquel "The miseducation of Lauryn Hill", publicado tres largos años atrás. "The diary of Alicia Keys" no podía faltar a su cita con el éxito y en 2003 colocaba a la Keys entre las figuras indispensables de la industria, sin absolutamente nada que envidiar a su predecesor en lo que a calidad musical se refiere.

"The diary of Alicia Keys" es un álbum, si cabe, más completo y divergente que el anterior, con un factor importante de reminiscencia hacia el soul de los setenta. En él tienen cabida, no solo brillantes melodías de piano, inherentes a la propia artista; sintetizadores, lineas de bajo, secciones de metal asombrosas, orquestaciones, percusión, teclados e incluso guitarra española se agolpan en nuestros oídos como delicioso acompañamiento de una voz dulce y rotunda al mismo tiempo, para nada perfecta en técnica, pero brillante por definición.

"The diary..." está producido casi en su totalidad por la neoyorquina, en compañía de su novio, excelente músico y arreglista, y cofundador de la compañía "Krucial Keys", Kerry Brothers; en él encontramos temas ya clásicos como "Karma", "Heartburn", donde un Timbaland en estado de gracia demuestra que cuando quiere puede, el exitoso "You don't know my name", colaboración con el productor y rapero Kanye West, el brillante sencillo de corte blues "If ain't got you" - tema favorito de la artista, con el que se deja la piel y el alma en el escenario - o "Diary", definición perfecta del concepto perseguido en este elepé, para el que se rodea, nada más y nada menos, que con la banda Tony! Toni! Toné!, precursores del movimiento nu-soul, con la excepción de su lider, Raphael Saadiq. Aunque, como ejemplo paradigmático, podamos destacar los teclados de "Dragon Dayz", que pasan por ser melodías sampleadas, o el excelente trabajo de Dre & Vidal en "So simple".

Y si en algún ámbito, además del intrínsecamente musical, destaca Alicia Keys es en el lírico. Con varios libros de poesía a sus espaldas, demuestra un dominio del lenguaje más allá de la corrección y el estilismo sin fundamento. Cuando Alicia canta fragmentos como "Now it's hardly simple, it's just simply hard" (brillante juego de palabras), o regala su más fina ironía en "Samsonite man" ("Packing his bag, gotta go, gotta go. He's a samsonite man") uno rápidamente entiende que su talento está por encima de ella misma, como un ente incontrolable que ha de mostrar al mundo. Alicia Keys es soul, sentimiento, música, poesía... Si Dios fuera mujer, tuviera dedos de pianista y alma de poeta, definitivamente se llamaría Alicia Keys.

blog comments powered by Disqus